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Reservar en tiempos de crisis: ¿conviene esperar?

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No nos engañemos: nuestros hábitos de consumidores han cambiado en los últimos años. Al final, poco importa que hayamos conservado nuestro puesto de trabajo o lo hayamos perdido, todos tratamos de recortar los gastos inútiles, comparamos las tarifas de las compañías telefónicas, el seguro del coche o de la casa, las comisiones de los bancos y, claro está, los precios de las habitaciones de los hoteles.

Comparamos hoteles entre ellos y, respecto al pasado, le damos más importancia al factor precio. Entre dos hoteles muy parecidos en cuanto a categoría, ubicación y servicio escogeremos el más barato. Pero una vez que lo tengamos decidido, nos plantearemos otra pregunta:

¿Cuál es el mejor momento para reservar?

Terraza del hotel medium city, Barcelona

¿Nos conviene reservar con toda la antelación que podamos o conviene esperar a última ahora a que aparezca alguna oferta lastminute, con el riesgo de quedarnos sin habitación o de pagarla mucho más cara?

A las personas más acostumbradas a viajar no se les escapaba una diferencia muy importante entre las tarifas aéreas y los precios de los hoteles: cuando hay crisis vuelan menos aviones, pero las habitaciones de los hoteles siguen siendo las mismas, incluso aumentan. Lo mismo pasa con los alquileres de coches: cuando hay crisis las flotas se reducen. Haced una prueba: analizad la disponibilidad de coches en la web de una empresa del sector como Hertz, veréis que siempre que nos acercamos a la fecha del viaje quedan muy pocos coches. No ocurre lo mismo con las habitaciones de los hoteles, incluso en una ciudad muy demandada como Barcelona, que tiene perspectivas de crecimiento en 2013, quedan habitaciones por vender.

El planteamiento de esperar la oferta lastminute tenía bastante sentido al principio de la crisis, pero cada vez parece una opción bastante desacertada, desde nuestro punto de vista. Cuando aún el sector hotelero no había asumido la entrada en un nuevo y diferente ciclo económico, ocurría muy a menudo que las previsiones de venta fallaran y, a corto plazo, se tuviera que lanzar promociones para vender grandes cantidades de habitaciones.

Solarium del hotel medium cortezo, Madrid

La situación ahora es muy diferente. Dejando de lado periodos puntales en los que se celebran eventos especiales, sigue habiendo más oferta de habitaciones de hotel que demanda, pero respecto al pasado los hoteleros disponen de un histórico de ventas en época de crisis que les permite fijar unas tarifas realistas y evitar las odiadas ofertas lastminute. Dicho de otra manera, los hoteleros vuelven a premiar las reservas hechas con más antelación con los mejores precios: nadie puede permitirse tener las habitaciones caras a medio plazo y bajar los precios a última hora porque las probabilidades de quedarse con el hotel vacío serían muy altas.

Nosotros seguimos esta estrategia, podéis ver que nuestras ofertas siempre premian los clientes que nos reserven con la mayor antelación, pero, siendo honestos, no somos los únicos que razonan de esta manera: el mercado marca unas pautas de comportamiento muy claras y quién no las sigue puede quedarse sin clientes.

 

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